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I Love Chocolate! ft. Honey

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Yuri I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por LucyLuh el Jue Feb 09, 2017 4:28 am

I Love Chocolate!

Género/s: Yuri, Gyaru, +18, Prostitución
Género/s: Una joven muchacha la cual se niega a seguir estudiando para llegar a ser algo en la vida prefiere divertirse teniendo sexo con aquella persona que esté dispuesta a pagarle lo suficiente como para cumplir con sus caprichos. Sea ropa, maquillaje, comida u incluso un lugar en donde poder dormir; dicha fémina tarde o temprano terminará arrepintiéndose de sus actos, tal vez porque nunca ha conocido lo que es el verdadero amor o no se lo ha permitido a si misma, sin darle oportunidad al amor para que este llegue a tocar su puerta. Entre el sin fin de hombres -y mujeres- con los que se ha encamado, justamente uno fue débil de corazón y le confesó a su esposa del engaño. Esta, queriendo venganza por la infidelidad de su marido, ¿en qué terminaría todo aquel embrollo? ...

[ ··· ]

Nombre: Adele Montgomery
Apodo: Addy
Edad: 38 años
Sexo: Femenino
Orientación Sexual: Bisexual
Nacionalidad: Inglesa
Personalidad: Adele, ella es una verdadera mujer. A pesar de su pasado de “suelta” y fiestera, ahora es una mujer hecha y derecha. Disfruta de las cosas simples, dormir, caminar, leer un libro. Una mujer que aprecia aquellos pequeños detalles, aunque sea que le regalen un dulce. Una sonrisa suave y piadosa, bondadosa siempre estará en sus labios para todo aquel que le quiera ver. Su serenidad es una de sus grandes cualidades, cuesta realmente que pierda la calma, ya que su mismo trabajo le ha hecho tener que aprender a tener paciencia y calma. El estar llena de proyectos y además hacer clases, la ha dejado más de alguna vez sin vida social, pero aun así, disfruta que las pequeñeces. Una mujer extremadamente detallista, de las que buscan hasta el más mínimo detalle para poder arreglar, esta característica llevado a lo que ella hace. Dedicada tanto a su trabajo como su afán por la danza, como sea trata de ensayar o simplemente estirar todos los días. Fría, en su momento y generalmente tiende a ser cruel. Es como una especie de ¿doble cara? Tal vez se podría llamar así. Una muchacha con un lado tan cálido y tierno como el sol en las mañanas o tan cruel y frío como un témpano de hielo, cuando se trata de cosas que son de ella.

Cuando se trata de mostrar respeto hacia los demás. Tienen que ganárselo, aquella es la ideología de la joven de cabellos castaños. Odia que le exijan algo que no se merecen, respetará a todo aquel que sienta que le supera en muchos ámbitos, siempre le tratará de "usted", y tratará de no tener relación alguna con aquel, simplemente le tratará como se merece y a los que se ganen su repugnancia, un trato siempre a la ofensiva, con tal de herir de cualquier manera a aquellos que llegue a despreciar. El respeto se gana, no se regala. No dará segundas oportunidades. Si pierdes, pierdes. Si ganas, bienvenido sea el buen aventurado. La primera impresión le basta y sobra para saber si aquella persona que tiene al frente es enemigo o es un aliado digno de confianza.
Gustos:
— Las prendas elegantes, especialmente los vestidos caros.
— Los perfumes de marca.
— El chocolate, es su más grande adicción.
— Dormir desnuda.
— Tomar largos baños calientes.
— Nadar de noche.
— Las chicas bellas, admite cuando alguien es hermosa.
— Enseñar, ya que es profesora en una institución muy respetada.
Disgustos:
— La infidelidad.
— Las mentiras.
— Gente que intente verle cara de tonta para quitarle dinero.
— Su marido.
— Los bebés, por eso no ha sido madre aún.
— El frío.
Físico:
Imagen:
http://i.imgur.com/VDpWe6C.png

[ ··· ]

"Quiero verte de nuevo, extraño tu cuerpo moreno... ¿Hoy podré ver a mi chocolatito? ~ Tengo hambre, y tú quieres el dinero... ¿Verdad? Nos vemos a las siete y media en "Honey Shot Hotel", en la habitación número 96, entra sin golpear... ya sabes dónde es."

Ese fue el mensaje que le envió a la muchacha con la que su marido le había engañado. Este, sentado en el borde de la cama agarrándose la cabeza entre sollozos pidiendo una y otra vez disculpas por lo que había hecho. Por su lado, Adele le dedicaba una mirada fría y desafiante... asqueada por lo que había hecho aquel hombre que alguna vez creyó amar. Las lágrimas obvio que también estaban en sus ojos, pero evidentemente no las derramaría... aquel tipo no valía la pena.

Perdóname, por favor... Addy.
¡No me llames así! ... Maldita escoria que eres, diciéndome que tenías que trabajar horas extra cuando seguro estabas encamándote con esa... ¡ramera! — vociferaba a modo de respuesta, mostrando un ceño fruncido.
¡No le digas así... por favor! ¡Es todo mi culpa!
¿¡Y cómo debo decirle entonces!? ¿¡Prostituta, puta, golfa!? ... ¿¡Prostiputigolfa!? — gritó con cierta desesperación y lágrimas cubriéndole los ojos, nublando un poco su vista. Apretaba los puños, deseando tirarle el maldito móvil por la cara, pero no. No quería enojarse más de lo que estaba... era una mezcla entre dolor y furia que no podía contener, pero debía hacerlo por el bien de aquel que alguna vez llamó marido. Aún le amaba, era difícil olvidar los sentimientos que tienes por alguien de un segundo al otro. Por lo que en vez de preocuparse por cómo le rogara aquel hombre, esa escoria rastrera, se dirigió a la ducha.

Se vistió... elegante, o al menos para la ocasión. Un pantalón pitillo camuflado, unos zapatos de tacón y una blusa de color beige. Se ató el pelo en una coleta, se puso un poco de perfume caro ya que era lo único que tenía, y salió hacia el susodicho love hotel. Llegó hasta allí, siendo vista un poco raro por el recepcionista.

Habitación noventa y seis. — dijo con total seriedad. El recepcionista tragó saliva, asintiendo algo espantado y sonrojado a la vez por la belleza de aquella madura mujer. Esta tomó las llaves y se dirigió de inmediato a paso marcado. Ya allí, inhaló profundo y esperó sentada en la cama, aquella amplia cama. Era cómoda, inclusive más que la de su casa. Se recostó en esta boca arriba, mirando el espejo que estaba puesto en el techo justo sobre aquel "nido de amor".
¿Cuántas veces lo habrán hecho en esta cama? ... Hijo de puta. — bufó, frunciendo el ceño. Se volvió a sentar, solamente que esta vez se acomodó en el borde, mirando fijo a la puerta, concentrada de a momentos en el móvil que le había usurpado a su marido, por si llegaba a sonar. ¿Iría la chica, o le dejaría 'plantada'? ... Inclusive llevaba una elevada suma de dinero, solamente para ver si eso le convencía de dejar a su marido en paz.
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LucyLuh
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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por Honey el Vie Feb 10, 2017 2:34 pm

♥ Nombre: Naoko Satō.
♥ Edad: Dieciocho años.
♥ Nacionalidad: Japonesa.
♥ Personalidad: Naoko es de esa clase de chicas que quiere hacer lo que desea, pero la gran diferencia con las demás es que realmente lo hace, sin importarle las consecuencias. Vive bajo sus propias reglas y quiere que los demás las respeten, en palabras más simples, le gusta pasar por sobre los demás o ser ella quien tenga el control. Para Naoko, ir de cama en cama es divertido, sin importar con quien se embrolle tenga pareja o familia, ella solo quiere obtener lo que desea de forma sencilla. Es una manera muy fácil de tener aretes carísimos o un fajo grande de billetes en su billetera.

¿El amor? Totalmente en contra de él, creyendo que solo se trata de una fantasía creada por la televisión y las películas, jurando que una de las prioridades del ser humano es encontrar a alguien quien lo acompañe por el resto de su vida. ¿Si es así, porque las mujeres y hombres casados son infieles a sus parejas con ella? Es simplemente una tontería, según su opinión, el ser humano no puede estar encadenado a una sola persona.

Suele comportarse de manera sumamente altanera por saber que todos la desean, tanto por su belleza como sus habilidades sexuales. Ser coqueta y atrevida es parte de su naturaleza, combinada con su piel morena, es el pack perfecto para que cualquiera caiga a sus pies. Pero detrás de esta candente muchacha hay alguien débil que tuvo que enfrentarse a desdichas como la mala relación entre sus padres o vivir por las calles durante algún tiempo al no tener hogar. Ella necesita cobijo y protección como cualquier persona, pero no le gusta sentirse encadenada a alguien como sucedió con sus padres.
♥ Gustos:

  • Coquetear.
  • Ropa, maquillaje y accesorios.
  • El dinero.
  • Sentirse deseada.
  • Tener poder sobre los demás.
  • Dulces, más que nada paletas y helados.
  • Los días calurosos.
  • Hombres y mujeres.
  • El sexo.

♥ Disgustos:

  • Sentirse inferior o intimidada frente a alguien más.
  • No conseguir lo que desea.
  • La comida salada.
  • Que la traten con frialdad después del sexo.
  • Recordar los momentos difíciles que tuvo que vivir.

♥ Apariencia:
♥ || ♥ || ♥


Miró sus uñas pintadas de rosado, las cuales contrastaban con su morena piel. Mientras esperaba que las uñas de la mano derecha se secaran su celular vibró. De inmediato tomó este con su zurda y vio el mensaje, sonriendo ladina luego de leerlo. Se trataba de un hombre que frecuentemente requería de sus “servicios”, podría llamarse así ya que prácticamente le daba dinero a cambio de una ronda de sexo. No le respondió y se levantó del sofá donde estaba sentada para ir a su habitación, dejando la televisión encendida donde pasaban una película de misterio.

Escogió un conjunto provocador, blusa y falda corta que mostraran su piel sin imperfecciones. Se sentó en el tocador que había junto a su cama y arregló su maquillaje. Sonrió, estaba lista y más que ansiosa por recibir otra suma de dinero. Eso era lo bueno de lo que hacía, quienes requerían sus atenciones eran bastante generosos y eso facilitaba aún más las cosas. Gracias a aquello su closet estaba repleto de ropa carísima y de buena marca. Tomó su pequeña cartera y revisó si tenía suficientes condones, a pesar acostarse con cualquiera que le diera algo a cambio y que ella quisiera, se preocupaba por las enfermedades de transmisión sexual.

Viajó en taxi hasta el love hotel y pagó al chofer para luego bajarse. Haciendo resonar sus tacones entró y se dirigió al recepcionista, el cual no le quitaba la mirada de encima. — Voy a la habitación noventa y seis. —informó con un tono de voz dulce pero atrayente. El hombre en la recepción se sonrojó de inmediato y asintió sin pronunciar palabra alguna. Le dedicó una sonrisa y fue a la susodicha habitación.

Afuera de ella se acomodó un poco el cabello y la ropa, sacando de su cartera un perfume caro para vaciar un poco en su cuello, guardándolo. — También te extrañé, cari- —las palabras se cortaron de la impresión cuando abrió la puerta, porque no se encontró con quien esperaba. Sentada en la cama estaba una mujer de cabellos castaños y bastante hermosa, además poseedora de un buen cuerpo. — ¿Quién carajos eres tú?


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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por LucyLuh el Vie Feb 10, 2017 5:03 pm

Voy a la habitación noventa y seis. — le dijo la fémina de cabellos rubios al recepcionista. Este asintió y por unos momentos no hizo nada más que seguir con la mirada a la muchacha. Hasta que recordó que allí estaba esa mujer despampanante y madura que había pedido las llaves inicialmente. Su sangre se heló y su imaginación remontó vuelo hasta el paraíso. Sonrió mordiéndose el labio inferior, tan solo imaginándose las cosas que allí harían esas dos; pero estaba completamente equivocado, sus pensamientos se alejaban totalmente de la realidad. Más aún cuando la muchacha se adentró ya con esos ánimos de picardía demostrando que realmente no era nada más que una mera prostituta, o eso llegaba a pensar Adele, la cual le dedicaba una enfurruñada mirada. Se mordió un poco el labio inferior, ya que comprendía ahora por qué su marido había caído en la tentación... quién sabe si la había engañado con otras, pero esta la verdad es que era bella, independiente de lo morena de su piel y sus rubios cabellos. Era una belleza exótica, algo que ella evidentemente no tenía.

Con razón mi marido se encamaba contigo, puta rastrera. — insultó.
No tenía pelos en la lengua, ¿por qué habría de hacerlo? A fin de cuentas estaba segura que ella tenía la razón, que la única en error allí era la contraria y su infiel marido. Quería levantarse y darle una fuerte bofetada, pero debía mantener la compostura de señorita que aún tenía. Esa fineza, de persona con dinero... vamos, que le gustaba ser cordial independiente de con quien se encontrara. En este caso se le estaba haciendo un poco más difícil, independiente de lo educada que pudiera ser Adele, seguía siendo un ser humano con sentimientos y por ende, sentía celos... y dolor por lo que le habían hecho.

Yo soy la Adele Montgomery, la esposa del tipejo con el que te acostabas por dinero. — contestó frunciendo el ceño. Se le notaba bastante enfadada a decir verdad, algo que si bien para muchos podría parecer intimidante, para otros... bueno, le daba un toque más sensual aún. La pelicastaña se mordió el labio inferior, levantándose de la cama y acomodándose la ropa, especialmente la blusa que se le había subido un poco dejando entrever aquel ombligo, ese abdomen plano y bien trabajado independiente de la edad que ella tenía.

¿Cuánto te pagaba él...? — preguntó, impaciente. — Contéstame ya, no tengo toda la noche... Yo te pagaré el triple para que lo dejes en paz, no te acerques más a él y estaremos en paz... ¿Entendido? — cuestionó, dando un par de pasos, comenzando a acercarse, algo amenazadoramente, hacia la contraria. Más joven que ella, más hermosa en varios sentidos, posiblemente más habilidosa en la cama, pero ella seguía siendo la mayor, con más... experiencia, más calle. Se sentía que estaba en ventaja ahí.
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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por Honey el Vie Feb 10, 2017 5:49 pm

Naoko arqueó una ceja al escucharla referirse a ella de forma tan insultante. ¿Quién carajos se creía ella para tratarla de aquella manera? Pues su duda se resolvió bastante rápido y se sorprendió al saber que la mujer sentada en la gigantesca cama resultaba ser la esposa del hombre con quien se ha acostado muchas veces en aquel lugar. Se quedó parada allí, insultando internamente al marido de la castaña por ser tan imbécil como para permitir que ella supiese toda la verdad y que ahora la estuviese increpando. Odiaba pasar por esta clase de momentos, solo la hacían rabiar.

La vio levantarse y contempló su vientre. No iba a negar que la esposa del tipo estaba buena, porque no era tonta para no darse cuenta de aquello. Pero aun así, el hombre la prefirió y Naoko se sentía malditamente orgullosa de eso.

Mucho. —respondió, mirándose su manicura, le había quedado perfecta. Levantó la vista, viéndola acercarse. Quería terminar esta conversación lo más pronto posible para volver a casa o buscarse a alguien que la necesitase. Tal vez el recepcionista del love hotel si es que le daba algo de dinero.

Sonrió, interesada por lo que la mujer le ofrecía, pero le encantaba hacerse de rogar. — Depende de cuánto dinero haya traído. Mujeres como yo no se consiguen tan fácil como usted anda diciendo, señora. —respondió, destacando la última palabra para hacerla rabiar. No iba a dejarse manipular por una mujer despechada por la infidelidad de su marido, porque tenía seguridad que el tipo volvería a llamarla para que lo ayude a pasar sus penas. — Créame, con el dinero que su esposo podría comprar hasta otra casa.


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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por LucyLuh el Vie Feb 10, 2017 7:29 pm

¿Mucho, eh? Mucho dinero... — bufó, frunciendo el ceño.
Estaba claro que su marido soltaba más dinero con esta furcia que con ella. Seguro la mimaba, la llenaba de regalos por doquier solamente para que le entregara el coño con facilidad. ¿Acaso tan imbécil había sido ella de creer que aquel hombre del que se enamoró, no caería tan bajo por un poco de sexo fácil? Hacía unos años ya que no lo hacían tan seguido, tal vez por la monotonía del matrimonio, por la costumbre de verse las caras todos los días. Cual fuera la verdadera razón, odiaba sentirse menos que una jovencita que la verdad, no parecía tener ningún futuro en la vida más que vivir de aquellos hombres que fuesen lo suficientemente tontos como para pagarle a una prostituta oculta tras una bonita cara; resopló para luego cruzarse de brazos, mirando de reojo que había dejado su cartera sobre la cama. Le dio la espalda por unos segundos, caminando a paso lento con sus caderas bamboleando lentamente. Se inclinó un poco notándose con facilidad aquella amplia retaguardia, de caderas anchas.

Se volteó de nuevo, acelerando el paso y sacando una pila de billetes sujeta con un pequeño papel en medio. — Son todos billetes de cien, allí hay ochenta mil dólares... seguramente más de lo que mi estúpido marido ha soltado contigo en todo el tiempo que ha estado contigo, cuéntalos si quieres. — le decía ofreciendo aquella cantidad de dinero. Tal vez había dado inclusive más su hombre, pero ahora mismo debía encargarse de lo que estaba frente a ella. No buscaba un "no" como respuesta, siquiera un "Lo siento", quería que le dejara en paz, ya que estaba lo suficientemente cómoda con que su marido estuviera allí en su casa a sabiendas que no le engañaría, en vez de saber que estaba tirándose a otra.

Es más de lo que mi marido te podría haber dado en todo un año de tener sexo contigo estoy segura, ya que el miserable es un empleado de una empresa, nada más... no es ni encargado, ni supervisor... es un mísero empleado, trabajando bajo los pies de mi padre. — decía para dejar en claro aquello. — El dinero que te ha estado dando, ha salido de mi bolsillo, ya que soy vice-presidenta de la empresa en la que trabaja... ¿O acaso piensas que lo sacaba de su bolsillo, niña tonta? — decía soltando una irrisoria carcajada, suave y directa. Se llevaba el dorso de la mano derecha a la boca, intentando disimular la risa. Se parecía mucho a aquellas carcajadas de mujeres burguesas. — ¿Cuánto tiempo más crees que puedes aguantar esta farsa? Brincando de macho en macho en busca de dinero... todos están casados, querida... que tú seas joven aún no significa que lo seas para siempre... — pausó por unos momentos, dejando la cartera a un lado sin importarle que cayera al piso.

Tarde o temprano se te caerán los pechos, tu cara mostrará arrugas y tu culo no seguirá 'paradito' todo el tiempo... A no ser que quieras parecer una mujer de plástico llena de botox y operaciones, querida. — agregó con cierto desprecio. Levantó apenas un poco el mentón, sonriendo con grandeza. Sabía lo que decía, tal vez un poco exagerada, pero esperaba que aquello "intimidara" un poco a la muchacha. El dinero que le estaba dando no era más que una pequeña parte de sus ahorros, pero quizás lo suficiente para 'espantarle'. ¿Lo lograría, o Adele sería la estúpida en creer que alguien tan joven podría llegar a comprender una situación de tal calaña?
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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por Honey el Vie Feb 10, 2017 10:47 pm

Se adentró a la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Se quedó parada allí, esperando a que la mujer le entregara el dinero para largarse y dejar de perder el tiempo en situaciones como estas. Por eso Naoko detestaba liarse con hombres casados, porque al final siempre le daban problemas. Las esposas se enteraban y la encaraban —como en este caso— o los tipos se les declaraban, jurándole eterno amor, que tontería. Ese término “amor” no existía para nada, lo que estaba ocurriendo en estos momentos era un claro ejemplo de ello. El esposo de la castaña no la amaba realmente como podría jurarle, porque si hubiese sido así no hubiesen tenido esta conversación en primer lugar. Adele podría estar feliz junto a su marido, pero en cambio estaba negociando con ella para que dejaran de revolcarse. El amor en serio era una tontería.

Vio a la mujer ir por su cartera y sus ojos se dirigieron automáticamente al gran trasero que esta tenía. Era inevitable fijarse en ello, es decir, ¡realmente era grande! No tenía idea de su edad, pero la castaña se conversaba bastante bien. Le daba envidia, porque desearía estar de buena a la edad de Adele. Arrugó los bordes de su falda al apretarla demasiado, observando como esta se inclinaba y le dejaba una perfecta vista de sus grandes nalgas cubiertas por el pantalón de tela. ¿Acaso la estaba provocando?

Pero sus pensamientos cambiaron hacia el gran y apetitoso fajo de billetes que la mujer tenía consigo. Fue imposible no sonreír al tenerlo entre sus manos y sin dudarlo comenzó a contarlos. Se sorprendió, eso sí, cuando la castaña le confesó que su marido era un simple empleado y que ella tenía un puesto mucho más alto al ser la vice-presidenta de dicha compañía. Frunció el ceño, el hombre le había mentido, puesto a que él dijo que tenía un puesto muy importante y por eso conseguía tales cifras de dinero. Usó el dinero de su esposa para que tuviesen sexo, que hijo de puta por su parte.

Apretó los labios con rabia, detestaba que la castaña le tratara como una autentica zorra que se acostaba con cualquiera que se topara con ella. La mujer no tenía idea de nada, solo soltaba cualquier mierda por estar resentida al revolcarse con su marido. Oh, pobre. Iba a llorar, en serio. Pero una pizca de miedo invadió su interior, porque ella le recalcaba el pequeño miedo que tenía a envejecer, a empeorar con los años en vez de mejorar como la castaña frente suyo. Pero rápidamente se recompuso, jugando desinteresadamente con su cabello.

Como diga, señora. —respondió y guardó el dinero en su cartera. — Ya hemos terminado. Eso es todo, ¿verdad? Lo dejaré en paz, pero no le prometo que él me deje en paz a mí. Los hombres necesitados sexualmente son muy insistentes. —dijo la rubia con sorna, actuando con inocencia como si de ella no fuese la culpa de nada. — ¿Quiere un consejo? Se lo daré y gratis. Vaya donde su esposo y tengan mucho sexo duro, hasta que rompan la cama. Ambos lo necesitan, sobretodo usted que está tan alterada. Si sigue tan enojada le saldrán canas. —sonrió con suficiencia y se acercó a la puerta, moviendo la perilla. — Y para su información, también me acuesto con mujeres. Así que si quiere… —recorrió el cuerpo de la fémina de arriba hacia abajo, examinando cada centímetro de este. —… puedo dejarla contenta por una buena suma de dinero. —cualquiera que presenciara aquella escena le parecería increíble, principalmente porque la morena acabó de ofrecerle sexo a la castaña, la cual en el poco tiempo que han compartido la trató como una ramera. Pero el dinero es dinero, y la mujer tenía de sobra.


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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por LucyLuh el Sáb Feb 11, 2017 3:54 am

El que le dijera señora una y otra vez no le ofendía para nada. Ya estaba acostumbrada a ello debido a que eran gajes de la edad y nada más. No podía ocultar toda la vida que se estaba acercando a los cuarenta, el único problema es que ahora sería una mujer... bueno, soltera por así decirlo. Porque no viviría manteniendo a un zángano que lapidaba el dinero en estupideces como aquellas, mucho menos si le eran infiel. Habría aprendido a defenderse a si misma, a respetarse... y seguir con alguien así obviamente dejaba mucho que desear sobre el respeto a si misma. Bufó, girando los ojos en blanco escuchando el resto de sus palabras, aunque llegó a abrir los ojos como platos cuando la fémina propuso que por una suma de dinero podía hacerle sentir bien a ella.

Sus mejillas se tornaron de un delicado tono rosado, frunciendo el ceño y ofendiéndose por aquel comentario, ¿cómo osaba hacerle una propuesta así, tan indecente en la situación que estaban? ¿Es que era tonta, o realmente le daba lo mismo todo lo que había dicho? Posiblemente una mezcla de las dos.
¿Pero... qué estás diciendo? ¿De qué hablas...? — enarcó la ceja izquierda mirándola de pies a cabeza para luego llevarse el montón de dinero al pecho, metiéndolo entre sus senos colándolo entre su escote escondiéndolo así por unos momentos para no tener que andar agarrando la cartera y todas esas molestias. Aunque para quien viera desde fuera la situación, pensaría que la castaña estaba seduciendo a la morena sin duda alguna. — ¿Dejarme contenta, tú... a mi? — soltó una fuerte carcajada teniendo que llevarse una mano de nuevo a la boca para intentar mantener la seriedad aunque le era imposible. Aparte, era para ocultar el evidente nerviosismo que aquel comentario le había causado. ¿Cómo en un momento como tal le había propuesto eso?

Tal vez era por el dinero que le había ofrecido antes para que dejara a aquel hombre tranquilo, independiente de lo que en un futuro fuese a hacer. Igualmente, seguro iría a por la rubia rogándole disculpas y una noche más como si esta se hubiera enamorado de él, a fin de cuentas... eso hacían la gran mayoría de tipejos de su calaña, que solamente quieren acostarse con mujeres bonitas y al final del día terminan enamorándose de estas creyendo que ellas realmente desean algo más serio cuando solo se ven interesadas por su dinero.
Te falta mucha calle para llegar a satisfacerme a mi, pequeña... especialmente porque soy mucha mujer para ti. — hizo una pausa fugaz, encogiéndose fugazmente de hombros. — Aparte, no me van las mujeres, lo siento. — bufó, mintiendo descaradamente. Sabía cuando una mujer era atractiva, incluso más que ella. Aquella rubia tenía lo suyo, cada curva de su cuerpo estaba firme, cada recoveco de su ser era níveo, su paupérrima actitud no acompañaba en absoluto esa rubicunda piel que mostraba, esa suavidad, ese ... bronceado.

Adele jadeó con suavidad, mordiéndose con disimulo el labio inferior antes de mostrar una postura más cómoda. Se cruzó de brazos posando estos cómodamente bajo los senos resaltando inconscientemente sus senos realzando el escote. — Soy mucha mujer para ti, querida... ¿tú crees que eres capaz siquiera de hacerme soltar un mísero gemido? ¡Hah! ... Te tienes mucha confianza. Vas perdiendo el tiempo si piensas que conmigo vas a conseguirlo. — decía alzando un poco el mentón, totalmente orgullosa de lo que decía, creyéndose sus propias mentiras descaradas. Quería pensar que la fémina no tendría realmente la osadía de hacer tal cosa. Mucho menos ahora que había escondido el dinero. Aunque en realidad, no había sido muy buena idea hacerlo justamente ahí, entre sus senos, la verdad que era por lo menos sugerente, de que quería otra cosa cuando en realidad, no lo deseaba...
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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por Honey el Sáb Feb 11, 2017 5:14 pm

Sonrió con sorna. Había logrado desestabilizarla con su propuesta. Fue tan obvia la sorpresa por parte de la castaña que llegó a causarle gracia, pero contuvo las carcajadas. Claramente la mujer iba negarse rotundamente a la propuesta que le iba a hacer pero le llamó la atención como esta llevaba el fajo de billetes a sus grandes senos, dejándolo entre estos. Enarcó una ceja, porque cabía la posibilidad de que la mayor sí estaba interesada.

Y vino lo que tanto estaba esperando. La negación. Apoyó su espalda contra la puerta de madera mientras escuchaba a la mujer decirle que no estaba interesada en lo absoluto con su propuesta, viéndose totalmente ofendida. Pero podía estar fingiendo y Naoko creía que así era, solo era cuestión de tiempo para que hiciera un movimiento y desenmascarara la verdad, sobre lo que Adele realmente deseaba.

“¿Mucha mujer para ella?” Contuvo las ganas de sonreír, porque si supiera con cuantas mujeres mayores ha tenido sexo no pensaría lo mismo. Ya que todas le suplicaban por más, cada una le permitió disfrutar de su cuerpo y que probaran el propio. La actitud defensiva por parte de la castaña le divertía demasiado, porque mientras más hablaba y negaba que fuera imposible complacerla, era más probable que la haría rendirse a sus encantos.

Naoko sabía que era poseedora de una belleza exótica y que nadie podía resistírsele. Ni siquiera esa mujer madura que iba a favor de la moral y las buenas costumbres.

No lo sabré si no lo intento, Adele. —habló por fin, usando un tono bastante sugerente. Comenzó a acercarse a la de piel blanquecina, bombeando sus caderas con coquetería de lado a lado, movimiento que realizaba cuando se dirigía a personas que le interesaban. La castaña llamaba su atención, era preciosa y estaba dispuesta a que se tragara sus negaciones. — ¿Qué importa que no le vayan las mujeres? Nunca es tarde para experimentar, ni siquiera para usted que es una mujer con experiencia. Las mujeres no somos como los hombres… —dijo mientras quedaban frente a frente, mirándole directamente a los ojos. —…no nos apresuramos a llegar al plato principal. Somos cuidadosas y tomamos nuestro tiempo… —su diestra se posó en la estrecha cintura de Adele cuidadosamente, dando una pequeña caricia—, nos preocupamos de que la otra persona sienta placer, recorremos cada rincón de su cuerpo para descubrir donde tocar para hacerla temblar… —sus dedos se pasearon con lentitud al plano vientre de la castaña y comenzaron a subir, trazando un camino lento y tortuoso hacia los senos ajenos—… Nos gusta el sexo pausado pero apasionado, disfrutamos que la otra persona suplique por más de nuestros besos, de nuestras caricias… —tocó la suavidad del escote de la mujer, disfrutando sin desearlo su forma y textura, como su calor corporal le incitaba a seguir tocando.

No pierde nada con intentarlo, señora Montgomery. —susurró, acercándose con lentitud a los labios ajenos, mostrando claras intenciones de besarla. Podía oler su caro pero delicioso perfume, el cual invadía sin clemencia sus fosas nasales. — Si me da unos minutos podría hacer que tocara el cielo, darle mucho más que cualquier hombre pudo entregarle… —sus ojos se posaron en los rosados labios de la mayor, solo un pequeño movimiento y sería capaz de disfrutarlos, saborearlos hasta dejarlos hinchados por generar tanta presión. Sonrió ladina y de un rápido movimiento sacó el dinero del escote ajeno, dando algunos pasos hacia atrás. Se mordió el labio inferior, conteniendo así los deseos de lanzarse encima de la castaña y comerle la boca.

Pero como a usted no le interesan las mujeres no podrá ser. —concluyó, encogiéndose de hombres. — Un trato es un trato. Dejaré a su marido en paz, prometido. —agregó y le entregó el dinero a la mujer para darse la vuelta y caminar hacia la puerta. La conversación había terminado para ella, no quedaba más que decir, ¿verdad?


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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por LucyLuh el Miér Feb 15, 2017 6:22 am

La actitud petulante de la rubia realmente ponía los pelos de punta a Adele, especialmente porque no soportaba ese tipo de personalidades. Sus palabras... su forma de comportarse frente a una mujer mayor que ella y que obviamente estaba en una posición económica muchísimo superior a ella, le crispaba los nervios a no más poder. Pero eso le llegaba a entretener en cierta medida, tener una vida aburrida trabajando como vice-presidenta y que de paso su marido era un hombre patético que utilizaba su dinero para acostarse con mujerzuelas de poca monta la verdad es que le dejaba un gusto amargo en la boca; miró fijo a los ojos de la morena, mordiéndose con disimulo el labio inferior cuando los ajenos estuvieron tan cerca de los suyos. Jadeó con suavidad cuando le tomó de la cintura, e inclusive resopló al momento en que le despojó de los billetes que había guardado en su amplio escote. ¡Pero que desubicada aquella muchacha! ... O eso quería pensar la castaña en un principio, pero en vez de eso... sentía un deseo incesante de cerrarle la boca a esa mujerzuela insolente, que no había hecho nada más que intentar herir su ego una y otra vez a costillas de subirse el suyo propio.

... — un silencio sepulcral se hizo presente allí, a medida que la chica se iba dándole la espalda a Adele. Dejarle ir habría sido sin duda alguna la mejor idea que podría haber tenido la castaña... si la hubiera llevado a cabo. Pero en vez de eso, caminó a paso marcado hacia donde estaba la fémina y le tomó del hombro derecho tirando el montón de dinero a un lado este regándose apenas un poco en la moquette. Jaló del hombro de la rubia con intención de darle vuelta abruptamente. Le empujó estampándola contra la puerta posando ambas manos sobre los antebrazos ajenos y así sin más, aproximarse a ella.
Te dije que soy demasiada mujer para ti, y si no estás convencida de ello... si no me crees, si piensas que ... eres superior como para hacerme gozar siendo una mujer, entonces... inténtalo. — le murmuró antes de apegar su cuerpo al suyo aplastando sus voluminosos senos sobre los de la morena.

Su abdomen casi que tocaba el de la chica, y su pierna izquierda se colaba entre las de la otra. Sin más preámbulos, apegó sus carnosos labios con los de Naoko, en lo que llegó a ser un fogoso, apasionado... violento beso. Que rozaba lo bruto pero que dejaba entrever ese enorme orgullo proveniente de Adele. No se iba a dejar vencer por una jovencita como ella, mucho menos cuando mostraba un ego tan inflado por la infinidad de machos que seguro le pagarían fortunas tan solo por una buena mamada, o una hermosa noche de sexo para enamorarles y que luego mantuvieran sus seguramente gustos caros; separó sus labios de los ajenos con suma lentitud, dejando que un fino hilillo de saliva quedase conectando sus bocas antes de relamerse sensualmente y jadear sobre su cavidad, antes de hablar en un suave susurrido ronco.
¿Unos minutos...? Querida, con eso no será suficiente ni para hacerme reír. De lo contrario comenzaré a pensar que mi marido te pagaba por lástima... y no porque le dieras placer. — decía para después proseguir con esos besos, esta vez llegando a colar su lengua dentro de su boca, recorriendo cada recoveco de esta, luchando su húmeda lengua con la ajena mezclando sus salivas, embriagándose con su sabor.

Dejándose llevar. Era la primera vez que besaba a una mujer y sin embargo... había algo en ello que no llegaba disgustarle, no del todo. Tal vez el hecho de sentirse despechada con aquel que creyó ser su marido para siempre ahora le llevaba a hacer esas cosas de forma tan desinhibida. Pero cual fuera la verdadera razón, ahora mismo la dejaba de lado... ¿Qué tanto le había visto a Naoko? ¿Por qué la prefirió, en vez de quedarse feliz con ella? ...

Off-Rol: Perdóname la tardanza <'3 se me complicó estos días.
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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

Mensaje por Honey el Jue Feb 16, 2017 2:17 am

Naoko cayó en la ingenuidad y realmente creyó que aquello había sido todo, que la castaña seguiría resentida contra ella por acostarse con su maridito a cambio de billetes. En serio lo creyó, pero no tenía idea de lo que realmente una mujer despechada, o mejor dicho, una como Adele pudiera atreverse a hacer. Su mano quedó quieta en la perilla, escuchando el fuerte resonar de los tacones hacia su dirección. No pudo hacer nada, solo mantener la boca abierta de la sorpresa mientras su espalda se estampaba contra la pared, quedando atrapada por la mujer. No dijo palabra alguna, solo observó sus ojos azules antes de que los labios de la castaña se estamparan contra los suyos.

El beso que la mayor le propinaba era violento y apasionado, como entre dos amantes que descargan su rabia contra el otro pero a la vez se desean con la misma intensidad que su enojo. Sintió que el aire abandonaba su ser pero pronto lo recuperó, al igual que su valentía y atrevimiento. Los ojos de Naoko se cerraron de inmediato y correspondió los movimientos de la boca ajena, saboreando sus sabrosos labios sin descanso. Mantuvo sus manos quietas a los costados de su cuerpo, porque no tenía más pensamientos que la deliciosa boca de Adele. Cuando sus labios se separaron pensó que la castaña sabía besar y comenzaba a desconocer porque su marido prefirió acostarse con alguien más que permanecer con ella. Tal vez no conocía su lado más furioso, y por ende, pasional.

No pudo responder a sus palabras, pero sí a sus besos. Sus lenguas se encontraron de forma veloz para comenzar un jugueteo excitante y húmedo. Sus manos fueron a las mejillas de la mayor, sujetándolas a la vez que inclinaba su rostro a la derecha para profundizar más el beso. No podía dejar de disfrutar la boca de la mayor, algo tenía que la volvía tan apetitosa que era imposible dejar de probar cada rincón. No pensó que terminaría compartiendo fogosos besos con la esposa del hombre con quien se acostó.

Veamos si es tan cierto lo que dice, señora Montgomery. Estoy disponible. —aquello había sido una clara insinuación de que el encuentro de ese día terminara mucho más allá que besos e intercambio de saliva. Sentía la necesidad de mostrarle a la castaña que era tan buena como para hacerla temblar con sus caricias, quería reemplazar esas palabras de superioridad con gemidos que la mostrasen inferior frente a ella. Deseaba mostrarle lo buena que era complaciendo a quien solicitara sus servicios, porque todos terminaban volviendo a por más.


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Yuri Re: I Love Chocolate! ft. Honey

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