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L'Absinthe | Priv. The Artist

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Hentai L'Absinthe | Priv. The Artist

Mensaje por Blanc el Jue Ene 18, 2018 5:27 pm

L'Absinthe

En el submundo criminal de la ciudad, L’Absinthe es el selecto club nocturno en auge. La gente pesada, políticos y mafiosos, se pasea impúdicamente por sus recovecos sin preocupación alguna, de la mano de jóvenes, chicos y chicas, que garantizan una experiencia única que se cotiza en miles de dólares. El staff se complace de su discreción y de sus pintorescos clientes. Sea bienvenido, si puede permitírselo.


Ficha

Nombre: Maxine Léa MoitessierChérie
Edad: 20
Breve historia: Maxine nació como hija única en pleno centro parisino, capital de la moda del mundo cultural, como un embarazo no deseado entre un seductivo francés y una americana de vacaciones. Dos personas que no tenían demasiado en común más allá de la cama que compartieron por un par de meses hasta el desafortunado incidente que dio luz a la pequeña. Su padre no es más que una amalgama de oraciones que su madre dejó escapar entre hipos alguna noche después de unas copas de vino de más, en el pequeño departamento donde vivían en Nueva York, después de que la mujer decidiera volverse a su patria dónde su familia la esperaba con los brazos abiertos.

Tuvo una infancia feliz, si es que un poco carenciada. Practicó ballet desde muy pequeña, atrayendo la mirada de varias compañías por la manera ligera y sin esfuerzo por la que se movía por los escenarios. Eso, sumado a la belleza que los años fueron puliendo, le garantizó su primer papel en el cuerpo de un ballet bastante prestigioso. Nunca llegó a convertirse en primera bailarina; no por falta de talento, sino más bien porque la compañía se disolvió unos meses después de cumplir diecinueve años, gracias a algún mecenas que de pronto dejó de financiarla. Fue un duro golpe, verse sin trabajo y sin un céntimo después de años de entregarse a la danza completamente. Empezó a frecuentar casting tras casting, pero siempre parecía haber otra chica más joven, más grácil que ella que le quitaba el lugar. Sin tener más educación que la preparatoria y sin antecedentes laborales, tampoco parecía conseguir trabajo. Con las facturas acumulándose en la mesita de su departamento, fue una compañera de la ex compañía quien le comentó de L'Absinthe. No le dio muchos detalles más allá de la dirección y el horario del casting. Maxine, un poco sobrecogida por la fachada imponente del lugar, se presentó sin demasiadas esperanzas a una prueba. Sorprendentemente, fue contratada en el acto. La bautizaron Chérie por su nacionalidad.

Se dio cuenta rápidamente de qué tipo de lugar era, pero cómo solo era una bailarina, no le importó demasiado. No fue hasta mediados de sus veinte que le ofrecieron presentarse como una dama de compañía en reemplazo de otra chica, amiga de ella. Hubo bastante perplejidad de su parte frente a la oferta, L'Absinthe como cualquier lado, tiene un sistema de castas, y las damas de compañía están casi en la cima. Pero una cuantiosa cifra disuadió sus temores. El caballero quedó completamente satisfecho con ella, habiendo superado con creces su expectativa.

A partir de ahí, fue entrar a otro mundo. Literalmente. El dinero —billetes, siempre cuantiosos atados de billetes— fluía entre sus manos como si fuera un simple papel; se rodeó de "amigos" poderosos gustosos de hacerle favores cuando sea que lo necesitase a cambio de información sobre los caballeros que frecuentaba de vez en cuanto. El club era una realidad aparte, impunes pululaban por igual políticos y famosos que dejaban tras de sí un reguero de rumores a su paso que Maxxie felizmente recogía. Varios, en sus momentos de masculina serenidad, solían hablar de más con ella.

Iba totalmente en contra del acuerdo de confidencialidad del lugar, pero Maxxie se las arregló para mantener sus ingresos en secreto y sus relaciones en orden.


Personalidad: Maxine —o Chérie— puede no ser la belleza más despampanante del club, hay muchas más que tienen mucho mejores atributos físicos que ella, pero no cuentan con el je ne sais quoi que la chica destila y la vuelve encantadora, excediendo así los encantos de bastantes chicas del club. Es una artista de la conversación y puede sostener una charla de cualquier tipo, ha llegado a hablar de política, negocios, arte y literatura con sus clientes como si nada, parte de una educación de L’Absinthe. Tiene una energía, un aire que se podría llamar infantil, incluso juguetón, lo cual la vuelve bastante adorable. Esto no quiere decir que sea ingenua, detrás de esos enormes azules se esconde una mente que roza lo álgido. Es muy ingeniosa y sus respuestas han arrancado más de una risa entre sus pares cuando es víctima de un mal humor. Sarcásticamente coqueta, gusta de molestar un poco a sus amistades y avergonzarlos de vez en cuando, pero sin mala intención. Hay veces en que sus emociones la desbordan, es una persona muy sensible aunque intente ocultarlo bajo una fachada.

Maxine es ambiciosa, y muy materialista, no hubiera aceptado convertirse en informante si no fuera así. Le gusta vivir la vida cómoda y acaudalada que el club le otorgó y lo hace sin mucha culpa. No podría sobrevivir en un trabajo normal, adora la adrenalina y la idea de realidad paralela que el club vende y concede. Es muy femenina y una gracia presente en sus movimientos, culpa de años de danza.

Es terca, y caprichosa. No le gusta que le lleven la contraria y ha despedazado a más de uno con la lengua de plata que posee y blande como una hoz cuando está enojada. Muy rencorosa, pero así como no olvida una ofensa, tampoco olvidará un favor. Perseverante y decididamente orgullosa.

Maxxie es una romántica empedernida, está enamorada de la idea del amor pero la cree inalcanzable. Se cuentan entre montones aquellos que se han sentido atraídos por ella, pero nadie consiguió llamarle la atención hasta ahora. Es rápida para juzgar y cree firmemente que las primeras impresiones son las que cuentan.


+-Tiene un gusto por el alcohol que a veces roza lo preocupante.
-Amante del café.
-Lectora asidua.

Apariencia:
Maxxie:

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Hentai Re: L'Absinthe | Priv. The Artist

Mensaje por The Artist el Sáb Ene 27, 2018 10:32 pm

Ficha:

Nombre: Mikhail S. Dobrovolsky
Edad: 27

Breve historia: Nació en Moscú, capital denominada como: la ciudad de los millonarios o mal llamada, la ciudad de los cinco mares.

Su padre es Viktor Dobrovolsky y su madre es Masha Dobrovolskaya, se decía que estuvieron obligados a contraer matrimonio debido a un turbio conflicto de intereses, entre sus familias. Los cuales se intensificaron con su primera hija, pues no se parecía en nada a Viktor y Masha. Sin embargo, aquellos rumores fueron enterrados con el nacimiento de Mikhail, el primer varón de la familia, el heredero principal de ambas fortunas.

Mikhail no supo a ciencia cierta, lo que era ser un niño en toda la expresión de la palabra. Su rutina se basó en ir al colegio y al llegar a casa, tomar clases de música, arte, política, equitación, economía y un sinfín de clases que a decir verdad, eran solo para rellenar el día, salvo cuando llegaba la hora de dormir, pues con su hermana, podía ser el dulce niño consentido que no tenía tiempo de ser. Sus padres no estaban a menudo en casa, siempre estaban juntos atendiendo un sinfín de negocios, esforzándose por llegar cada vez más alto en la política y la explotación piedras, a su vez, estaban incursionando en la industria hotelera y del entretenimiento.

Su adolescencia, fue algo amarga. Su amada hermana, había ido a la universidad de Oxford, con la esperanza de que sus padres la aceptaran. Y así, quedó completamente solo, además, sus días estaban llenos de clases, deberes pendientes y un montón de cartas de sus compañeros, las cuales, leía antes de acostarse a dormir; muchas eran de amor y otras, de admiración. Aquellas personas no le interesaban en lo absoluto, tampoco quería que lo notaran, pero en su escritura veía tanta fantasía, que de alguna manera recordaba a su hermana, siempre tan dulce, amorosa y viendo siempre algo bueno en las cosas malas. Sin embargo ¿Qué sentido tenía invertir tanto tiempo en una carta? Las enviaban porque su familia tenía mucho dinero, era guapo y el estudiante más destacado, mas no porque hubieran tenido la oportunidad de conocer su verdadera forma de ser.

A sus 18 años, se graduó del colegio con todos los honores. Y a pedido de su padre, aplicó para ingresar en el Instituto Tecnológico de Massachussets, en el cual le ofrecieron una beca por aprobar con un puntaje casi perfecto, la cual rechazó, pues teniendo los medios para pagar, se le hacía ridículo quitarle la oportunidad a alguien que no tuviera como. Con aquel gesto, los medios volvieron a estar sobre él.

Al cumplir dos años en Massachussets, inició una relación seria con una joven que él pensaba era la indicada, aquella chica lo hacía sentir "vivo", le hizo creer que no todas las personas eran interesadas. Sin embargo, el día que Mikhail se graduó, ella lo dejó, su explicación fue que sus estudios estaban primero y estar juntos sería una distracción. Aquello lo confundió bastante, pero respetó su decisión.

Después de la ruptura, fue a Francia a estudiar música. No obstante, su padre le ordenó estudiar ciencias políticas en el Instituto de Estudios Políticos de París, para que, por primera vez, se hiciera cargo de un par de negocios familiares en Francia, luego de eso, podía estudiar lo que él quisiera, siempre y cuando diera buenos resultados en la economía familiar. Él aceptó sin preguntar de que se trataba, solo quería demostrar a su padre que no necesitaba ser parte de su sombra.

Personalidad: Mikhail nunca se caracterizó por ser muy sociable, de hecho, se podría decir que detesta estar rodeado de muchas personas, pues para él, la mayoría de las charlas son banales y poco fructuosas, más cuando son solo por apariencias e intereses, eso no quiere decir que evite a la gente, de hecho, puede mantener una charla "interesante" por horas y hacer parecer que está a gusto. Además, las personas de las que suele estar rodeado, las considera detestables, nunca comparten tiempo o una charla, sin necesitar algo a cambio, es como una obligatoria cadena de favores y eso lo aborrece.

Pese a estar rodeado de lujos, no es para nada materialista, no ve el sentido de tantos lujos y comodidades, más si se está tan solo como él está. Independiente de eso, nunca ha logrado congeniar del todo bien en sus relaciones, pues no está seguro de cómo comportarse, no quiere empalagar, ni acosar y mucho menos apegarse a una persona que finalmente se marchará.

Es algo terco y pese a ser tranquilo, tiene una lengua bastante filosa en ocasiones, pues si cree que alguien no tiene razón, atacará con buenos argumentos. No obstante, se niega a perder su valioso tiempo en una discusión interminable, simplemente dirá lo que piensa, sin ningún adorno, y se irá.

Su personalidad en general, es fría, taciturna, poco sonriente, desinteresada y con una seriedad que parece ligera arrogancia, es bastante fiel a sus ideales, sin embargo, muchas veces se ve obligado a doblegarse ante su padre. Detesta la gente materialista e interesada, suele ser bastante pesado con ellas, más si no le cayeron en gracia, pero detrás de aquel espeso y grueso manto de hielo, se esconde un niño en toda la expresión de la palabra, amoroso, muy celoso, inocente y algo travieso, alguien que pide a gritos el cariño que le ha sido negado desde que su hermana se fue.  

♪ Puede beber mucho y rara vez se emborracha.
♪ Su tono de voz es rauca.
♪ A veces fuma.
♪Ama tocar el piano, violoncello y contrabajo, siente que todas sus preocupaciones se desvanecen (Muy rara vez, se le verá tan apasionado, tranquilo y cómodo)
♪ Canta muy bien.
Mikhail:
[/i]


Última edición por The Artist el Miér Ene 31, 2018 10:27 am, editado 1 vez
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Hentai Re: L'Absinthe | Priv. The Artist

Mensaje por Blanc el Mar Ene 30, 2018 1:37 am

—Otra vez.

Con las piernas entrelazadas en el caño, el resto del cuerpo colgando como una ofrenda a los dioses y el larguísimo cabello cereza casi rozando el piso, Maxine abrió los ojos y fulminó, aun de cabeza y en medio del aire, al coreógrafo que la miraba ceñudo en la comodidad del suelo. — ¿En serio?

—Hoy no, Cher —.El hombre se llevó dos dedos al puente de la nariz en expresión de cansancio, suspirando, sin ver como la joven se deslizaba hacia abajo por el delgado cilindro en la cúspide de la gracia. Ya en la seguridad del piso, se sopló un mechón de pelo que le oscurecía la visión con un deje de fastidio. No sería sino hasta una hora y media más tarde que la chica se retiraría de la sala de ensayo, con un apenas satisfecho couch, después de atarse la intensa melena en una cola alta y tomar el bolso Adidas del piso que había traído con ella con un aire de adolescente refunfuñante.

Era viernes por la tarde, en un par de horas ya debería estar preparándose para la noche. Hoy era el día que más concurrencia tenían en el club. Por suerte, hoy era también su día libre y por el momento sólo tenía que ejercer como bailarina, ya que nadie la había reservado aún. Al menos todavía, se desapasionó un poco. Tenía una relación extraña con su trabajo, había llegado a adorarlo y odiarlo a la vez. Amarlo por el ambiente —L’Absinthe era como meterse por la madriguera del conejo a una realidad paralela dónde todo era posible si te lo podías permitir— y despreciarlo por el hecho en que el staff era increíblemente riguroso. Ser una dama de compañía no le molestaba demasiado, sus clientes eran bastante atentos y nunca faltaba aquel que le dejaba alguna atención aparte valuada en cientos de dólares. El anillo de oro blanco que relucía primorosamente en sus delgados y elegantes dedos, por ejemplo. Pero había veces que la faceta juguetona que tanto la caracterizaba se deslizaba un poco y un tedio impresionante se apoderaba de ella.

La noche llegó demasiado pronto. Pronto se vio en el vestuario, maquillándose tranquilamente y enfundada en su vestimenta de bailarina: el negro era el color predominante y los impresionantes tacones lo más llamativo.  La chica sonrió al espejo como si estuviese escondiendo un secreto; eso sí que había sido difícil de dominar, incluso las puntas de ballet no la habían preparado para el taco aguja de los zapatos. Por suerte, al día de hoy se movía con la misma facilidad que lo hiciera descalza.

Después de cruzar unas risas con sus compañeras, ya todas listas, Chérie se deslizó por los pasillos hasta llegar a uno de sus escenarios favoritos, una alta tarima con luces rosadas —cercada salvo por dónde ella entraba— que se transformaba en una pasarela.

La joven hizo su aparición tranquilamente una vez las primeras notas empezaron a brotar de los parlantes, mientras ligeramente empezaba a treparse sin esfuerzo alguno por el artilugio. Maxine pensó que en eso radicaba que la hubieran contratado en primer lugar; cualquier chica con un poco de entrenamiento es capaz de hacer las figuras más sencillas del baile, pero resultaba en una visión burda y tosca, que carecía de la elegancia y la belleza que el club prometía. Afortunadamente, los años en el ballet habían marcado graciosamente su manera de andar con una soltura fácil que la convertía en un bonito espectáculo visual.

Chérie realizó un par de trucos y regaló esporádicamente sonrisas coquetas a algunos afortunados caballeros (y un par de damas) al azar, sin terminar de registrarlos del todo.

Se despidió con una sonrisa coqueta ante los silbidos y los aplausos, y se dirigió al VIP que más cerca estaba para conseguir algo de beber. Al verla respondió sin demasiada atención unos pocos saludos que florecieron de aquí y allá con una sonrisa. Uno de los chicos de la barra le pasó una botella de agua mineral que recibió con un mohín, hasta que un saludo la paró en seco.

—¿Estás libre hoy, principessa? —el italiano empalagoso la asqueó, y la persona que le había hablado aún más. Maxxie se giró. No recordaba el nombre del hombre en cuestión, pero si su rostro. Era uno de esos que se había sobrepasado con los puños con alguna de las chicas y había pasado a la lista negra. Pero el dinero perdona todo, pensó sombríamente la chica.

—Lamentablemente no —la mentira se le deslizó de los labios rápidamente acompañada de una falsa amabilidad—. Justamente estoy buscando al afortunado caballero —replicó, coqueta— ¡Quizás en otra ocasión, chérie! 

La mirada que el hombre le dirigió no le gustó para nada, pero en su sutil pero ligero escape no alcanzó a notarla.

Lo que sí noto, y contundentemente, fue la colisión frente a frente con otra persona. Especialmente cuando una buena parte del agua que tenía en la botella descuidadamente abierta se derramó sobre ella.

La chica se cubrió la boca con la mano, apretando los labios y abriendo bien los ojos, mortificada. —¿Ups? —le ofreció vacilantemente con una sonrisa igual de dudosa. —Lo siento, no me estoy riendo de ti ¿Te consigo una toalla?
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Hentai Re: L'Absinthe | Priv. The Artist

Mensaje por The Artist el Miér Ene 31, 2018 10:27 am

Desde hacía dos años y un poco más, el joven Mikhail había tenido la fortuna de llegar a Francia a iniciar sus estudios en ciencias políticas, nada más ni nada menos que en el maravilloso y afamado Instituto de Estudios Políticos de Paris. Si, se encontraba en la ciudad de la moda, de los mejores perfumes, las bellas artes y hermosos atardeceres, era un lugar casi de ensueño. Sin embargo, el detestaba la ciudad parisina, aquella ciudad, prometía de todo aquello que carecía. Había olores nauseabundos en sus calles y la mayoría de los franceses eran repugnantes, no solo en su apariencia e higiene, sus personalidades eran pretenciosas y burdas, o por lo menos, así eran las personas con las que se veía obligado a codearse.

Con el tiempo, logró acostumbrarse a los parisinos y a tolerar los nauseabundos olores que la ciudad sin esfuerzo alguno consagraba. Pese a eso, no le gustaba salir mucho de su área de confort.

Un día sus socios le ofrecieron ir a un club nocturno clandestino, este lugar prometía personas jóvenes, grandes espectáculos, además de un gran buffet de posibilidades, siempre y cuando el consumidor las pudiera costear, y lo más importante del club, era su confidencialidad. Se le hizo un lugar muy denigrante para su gusto. No obstante, "los negocios son primero que los caprichos", así que no tuvo más opción que aceptar, pues iban con la excusa de festejar del egreso de Mikhail.

El día había llegado, y el joven se sentía inmensamente molesto, no por el hecho de asistir a un lugar en el que no quería estar, solo que, por alguna razón, muchas noticias y problemas se presentaron el mismo día. Además, sus compañeros le vendaron los ojos para ir a dicho lugar.

Una vez llegaron, lo guiaron cuidadosamente por lo que parecía ser un pasillo y al final de este, abordaron un elevador. Estuvo a punto de quejarse, pero le quitaron la venda de los ojos. A decir verdad, no era la pocilga que había imaginado, estaba muy lejos de serlo. Se adelantó de sus compañeros para mirar mejor el lugar.

Había personas con prendas muy finas, unas se veían recatadas, mientras otras se veían libertinas. En cuanto a él, llevaba ropa que se podía considerar muy sencilla a comparación de lo que traían otras personas, él estaba vestido con unos jeans negros ligeramente ajustados, una sudadera negra icono medusa de Versace y unos tenis Air Jordan 10 & 12 blancos, no traía joyas con él y su cabello se veía ligeramente desordenado, un par de mechones grises, caían con gracia sobre su rostro. Muchos lo miraron inicialmente por su vestimenta informal, si, eran objetos costosos, pero en aquel lugar, parecía que las personas mostraban todo lo que tenían. Nadie se había percatado de quien era realmente.

Se detuvo por un momento, para buscar a sus acompañantes y en eso, una torpe, pero bella chica, chocó contra él. Por inercia, tomó con tosca firmeza, el fino y terso brazo de la joven, la miró de arriba hacia abajo, como si escrutara cada rincón de su cuerpo; sus plomizos ojos, se posaron sobre aquellos profundos orbes añiles, ella se encontraba bien. Cuando escuchó sus palabras y alguien tocó amistosamente su hombro, se percató completamente de la situación –¡Mikhail! vamos amigo, no es para tanto, solo fue un poco de agua. Todos te estamos esperando. - comentó uno de los hombres que venían con él. La soltó lentamente e ignoró por completo.

Siguió a su compañero mientras se quitaba la sudadera, debajo de esta, tenía una camiseta blanca de algodón con un sutil y pequeño logo de Versace en la parte izquierda del pecho –¿No es esa la ropa que te enviaron esta mañana? Debe ser de alguien importante, tu no usas ropa tan informal. - dijo de manera amigable el sujeto –No realmente. - respondió cortante.
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Hentai Re: L'Absinthe | Priv. The Artist

Mensaje por Blanc el Vie Feb 02, 2018 3:48 pm

La rudeza y Chérie no hacían buenas migas ―o al menos, no cuando estaba en su descanso de dama de compañía― así que cuando sintió la férrea y segura presión de unos dedos no pudo menos que alzar la vista con un poco de sorpresa. Y ahí se cruzó con unos ojos fríos, de un color que le recordó a las puntas altas, inalcanzables, de los icebergs. Eslavo, pensó entonces, definitivamente. Bonitos ojos, no tan linda mirada. Pensó que podrían haberle gustado si no desprendieran tanta… ¿seriedad, severidad?  No estaba segura.

No es como si hubieran compartido más que una milésima de segundo, pero Maxine siempre le prestaba atención a esos detalles. Como los cuervos que toman cosas brillantes del piso, la joven notaba esas cosas y las guardaba en el ojo de su mente como un fotograma que probablemente más tarde olvidaría. Quizás por algún tipo de sensibilidad mayor a la media. Quizás porque justo las luces del club le habían alumbrado los ojos al extraño. O quizás porque te han metido una puta pastilla en la botella, pensó. No sería la primera vez.

Monsieur Yeux-Gris, sin embargo, después de su mudo y fugaz intercambio la descartó totalmente, como si no hubiera hablado en lo absoluto y se retiró. Chérie frunció el ceño. En un mundo donde una joven de veinte estaba embelesada con la atención que le daban a diario hombres y mujeres de a montones, la privación de la misma le sentó mal, como un aguijoneo. Maxine era un espíritu caprichoso y juvenil a fin de cuentas, y en muchos sentidos seguía siendo una niña.

Bueno, se encogió de hombros, más no puedo hacer. Aun así, comment impoli, qué grosero.

―Pensé que era parte del personal. ¿Viste como estaba vestido? ―oyó detrás de ella que una voz femenina comentaba en una voz un poco más alta de lo socialmente aceptada. Reconoció en ella a una de sus compañeras, y a los ecos del alcohol.

―¡Shh! Dadou, si está aquí tiene dinero ―dijo ella entonces, haciendo un gesto como quitándole importancia― Y si tiene dinero, puede vestirse como le venga en gana. O al menos, así funciona la mente de los millonarios. Seguro es un artista, o un escritor famoso. Ya sabes como son. ―viendo la pequeña botella que sostenía casi con celo, se la quitó en un gesto grácil y certero, apretando los labios infantilmente― ¡Y deja de beber! Ni siquiera es la una y tu compañía no ha llegado todavía.

―No eres divertida.

―Sí, sí lo soy. Ahora cállate y deja de hostigar a la gente.

Resuelto el problema, la chica se escurrió entre la multitud hasta que le tocase volver al escenario. El VIP era gigantesco y podía andarse sin problemas. Todavía estaba en ese estado en que si bien estaba lleno, se podía pasear tranquilamente. O quizás las olas de gentío se abrían a su paso. No estaba segura.

De lo que sí estaba segura es que había una presencia que la estaba poniendo incómoda. Y es que el italiano de antes desde lejos, la estaba mirando con cierta intensidad que no le gustaba en absoluto. Cuando a echó a andar tranquilamente hacia ella, con una sonrisa de oreja a oreja, Chérie pensó entonces que necesitaba una vía de escape, y rápido. Buscó en la multitud algún conocido que le debiera un favor, alguien para quien hubiera trabajado en algún momento y todavía no le hubiese pagado (que no eran pocos), pero no encontró a nadie. Al final en su campo de visión divisó al joven que la había ignorado antes.

—Hola —dijo con un tono suave, acompañado por una sonrisa tan ligera como si hubiese sido trazada por un pincel. —¿Todo está bien? Pareces aburrido.

No era nada extraño preguntar algo así. Después de todo, se vendía una experiencia única y ellos eran los que pagaban fortunas por ello. Lo menos que se podía hacer era garantizársela.

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Hentai Re: L'Absinthe | Priv. The Artist

Mensaje por The Artist el Lun Feb 05, 2018 11:43 am

A penas llegaron a la mesa, el joven tomó asiento, cruzó ambos brazos y su pierna derecha, con tanta indiferencia que parecía soberbia, como si se sintiera superior al resto, o eso era lo que aparentaba. De hecho, con su fría mirada hizo un barrido del lugar. Notaba muchas personas con miradas y actitudes lascivas, algunos hombres sentaban a las mujeres sobre sus regazos, algunos se atrevían a recorrer con sus sucias manos, aquellos delgados y esbeltos cuerpos, sin respeto o pudor alguno; reían fuerte, hablaban de todo lo que tenían y podían hacer, si se portaban bien. La situación se le hacía repulsiva, él no estaba acostumbrado a ambientes así, pero ¿Qué podía hacer? Solo debía cumplir por esa noche y después no volvería a saber de ese lugar, o eso creía él.

Mikhail ¿Qué opinas de este lugar? – preguntó uno de sus acompañantes, mientras otro servía una bebida que se encontraba en una fina jarra térmica, la cual, no permitía ver su contenido –¡Vamos! Puedes ser completamente sincero – agregó muy entusiasmado el hombre que estaba sirviendo en un vaso corto, un líquido ligeramente espeso y de color café oscuro, el cual le extendió amablemente al joven. Él creía saber que era, y cuando lo acercó a sus labios, un agradable aroma a hiervas, inundó cada rincón de su nariz, se sentía agradecido, si bien no eran compañeros o amigos íntimos, recordaban cuál era su bebida favorita, incluso pudieron dar con la temperatura justa; si bien no lo había probado, podía sentir entre sus dedos como la bebida se encargaba de enfriar el vaso. No lo pensó más y lo tomó de un solo sorbo y pudo sentir diminutos trozos de hielo, acariciar su paladar, y a su vez, la graduación del alcohol se encargó de hacer un agradable contraste de temperatura. Después de ese gran gesto, no pudo decir lo que realmente pensaba del club, por lo menos, no esa noche –No está mal –pronunció muy serio, mientras en su cabeza, no dejaba de pensar que era un prostíbulo más.

Los cinco anfitriones de Mikhail, reían a carcajadas, contaban historias y servían tragos; mientras tanto, él solo se movía para tomar lo que le servían, no hacía ningún intercambio de palabras y su rostro era adusto; incluso, no parecía estar escuchando lo que sus compañeros tenían para decir, de igual forma, tampoco era de su interés. Y casi una hora después, se quedaron callados, parecían ver algo con mucha atención; sus ojos se movían de arriba hacia abajo y fue entonces, cuando una agradable voz, rompió el silencio. El joven no miró a la hermosa chica que se hacía acercado, y mucho menos, parecía tener la más mínima intención de responder; así que, sus amigos muy avergonzados y aprovechando una posible tarifa especial, por el accidente de la sudadera, se atrevieron a hablar por él –Si, está muy aburrido y tenso – pronunció uno –Necesita un trato más que especial, ya sabes... no dejes que se deshaga de ti – agregó otro y rápidamente los dejaron solos.

Mikhail suspiró con evidente fastidio ¿Qué podía hacer? Estaba un tanto molesto, pero no podía desquitarse con una... dama de compañía. Acercó sus largos dedos al borde del vaso y con cierta finura lo rozó, guardó silencio por un par de minutos y se dignó a mirarla –Ah... eres tú – atinó a decir con indiferencia, al encontrarse una vez más con esos hermosos ojos –¿Conoces algún lugar en el que pueda fumar y estar solo? – preguntó con aparente soberbia.
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Hentai Re: L'Absinthe | Priv. The Artist

Mensaje por Blanc el Lun Feb 12, 2018 5:50 pm

Chérie pensó que la que se desenvolvía frente a ella era una imagen curiosa. Los hombres reunidos alrededor del extravagante albino que lo rodeaban vestían como la clientela a la que estaba acostumbrada –Maxxie siempre tuvo un apetito especial por los hombres trajeados– y sin embargo, de alguna manera, las miradas se desviaban directo al joven –¿Joven? La chica dudaba que tuviera más de treinta. Y no solo por lo que lleva puesto. Ningún millonario es su sano juicio se pondría tenis para venir a un club como ése, le sorprendía que incluso lo hubiesen dejado pasar, eso hablaba de renombre y de respeto suficiente como para respaldar su peculiar vestimenta.

Maxine pensó entonces, casi a regañadientes, que con una mano en el corazón, obligándose a ser sincera consigo misma, tenía que admitir que era el más atractivo del grupo. Lo que eclipsaba un poco –bastante– su belleza era la altivez que exudaba sin pudor como una segunda piel.  

Qué encanto, pensó Chérie, aguantándose las ganas de poner los ojos en blanco, cuando por segunda vez en la noche el extravagante albino la ignoró por completo, como si su existencia no fuera lo suficientemente interesante para llamarle la atención.

–Sí, lo noté –dijo con un risa que recordó a un gorjeo que parecía tintinear. Y cuando se sumó un segundo interlocutor, agregó–. Haré mi mejor esfuerzo –y le regaló una sonrisa un poco torcida.  Los hombres asintieron entre ellos, como si estuviesen complacidos. Y en cuestión de segundos, la comitiva –qué, como había dicho antes, dudaba que sobrepasara los treinta– se replegó como un grupo de colegialas. Chérie se sintió un poco desilusionada al no poder oír las risitas tontas que seguramente se les estuviesen escapando ente dientes. Aun estando en la línea de trabajo en la que estaba, los pormenores de la mentalidad masculina a veces la eludían por completo y la dejaban perpleja.

–Sutiles, tus amigos –no pudo evitar acotar mirando por dónde se habían ido. Y cuando volvió la vista a su perfil, se encontró preguntándose cómo una persona de ese tipo –conocía bastantes chicas que encontraban un encanto en el combo de la altanería y la belleza– destilase tanta indiferencia como para que sus amigos tuviesen que recurrir a buscarle una compañía.

Ahí se va tu noche libre, querida, susurró mordaz una voz en su fuero interno. Pero por alguna razón, no estuvo de acuerdo. Seguramente en un par de minutos el albino la mandase a paseo. No le daba la impresión de ser el tipo de persona que otorgase falsas cortesías por el simple hecho de hacerlo. Quizás incluso me lance un fajo de billetes en el rostro y me eche, eso sería divertido. Oh, bueno. Patron no va a dejar que nadie se vaya sin pagar. Quizás lo moleste un rato.

–Sí, soy yo  –sin invitación alguna, se dejó caer graciosamente sobre el asiento frente a él mientras el largo cabello cereza se le derramaba sobre un hombro.

Al oírlo, tuvo ganas de hacer un mohín ante el tono soberbio del joven. Con una mirada divertida, con un matiz burlón, le respondió– Creo que conozco un par de lugares…  Hay un balcón cerca que da al río, puedo llevarte si quieres. –puso entonces el dorso de la mano bajo su mentón y se recargó en el, ladeando la cabeza y alzando una ceja–. ¿Solo? Curioso. Te espera una noche bastante aburrida de ser así. Y tus amigos te han abandonado conmigo.  ¿Mi presencia no es bienvenida?  –por un segundo, el aire ingenuo de la joven se deslizó, y una mirada más aguda, como si se estuviese riendo de él se apoderó de ella.


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Hentai Re: L'Absinthe | Priv. The Artist

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